Avanzan en La Habana ensayos clínicos sobre nuevos candidatos vacunales antineumocócicos
Avanza el programa de desarrollo de vacunas antineumocócicas conjugadas, impulsado por el Instituto Finlay de Vacunas, perteneciente a BioCubaFarma, según trascendió en una nota difundida en la web oficial del Grupo Empresarial.
El texto informa sobre progresos en nuevos candidatos vacunales que podrían tener un notable impacto en la calidad de vida de la población.
La publicación explica que la bacteria Streptococcus pneumoniae constituye la principal causa de enfermedades infecciosas bacterianas en la infancia temprana, especialmente en niños menores de cinco años.
A nivel global, pese a las altas coberturas de vacunación, millones de personas fallecen cada año por neumonía y otras enfermedades asociadas a este patógeno.
Se destaca que existen más de cien serotipos diferentes de neumococos, de los cuales entre 23 y 25 son los más relevantes para causar enfermedad en el ser humano. Por ello, cualquier enfoque preventivo requiere vacunas de carácter multivalente.
En este contexto, el programa cubano ha desarrollado una vacuna de siete serotipos y un candidato de 11 serotipos —que suma cuatro a los anteriores—, actualmente en fase clínica.
Asimismo, se trabaja en un candidato de 16 serotipos, que incorpora otros cinco de relevancia epidemiológica. Este último se encuentra en fase preclínica, es decir, en evaluación en modelos animales.
Entre las novedades de la investigación sobresale la decisión de llevar el candidato de 11 serotipos directamente a las fases 2-3 de ensayo clínico, sin necesidad de transitar por la fase uno.
La determinación, aprobada por el Centro para el Control Estatal de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos (Cedmed), se sustenta en el aprendizaje acumulado durante la pandemia de COVID-19, la experiencia con la vacuna de siete serotipos —que comparte la misma plataforma tecnológica— y las condiciones de seguridad ya demostradas.
Los ensayos clínicos se desarrollan íntegramente en la atención primaria de salud, en municipios y barrios de La Habana, Cienfuegos y Santiago de Cuba.
Esta modalidad, que constituye un reto organizativo de gran envergadura, es posible gracias a la capacidad del sistema político y sanitario cubano para articular a todos los actores involucrados, incluso en la población de lactantes de apenas dos meses de nacidos.
Los resultados precedentes resultan altamente alentadores. Entre 2017 y 2019 se realizó una campaña de vacunación en la provincia de Cienfuegos, con coberturas superiores al 90 % en niños de uno a cinco años.
Antes de la intervención, las tasas de enfermedad invasiva —fundamentalmente meningitis— oscilaban entre 3,1 y 9,1 por cada 10 000 niños en ese grupo etario.
Tras la vacunación, a partir de 2019 y aun en el contexto de la pandemia de COVID-19, las tasas en niños de uno a cuatro años descendieron a cero, y en todos los grupos de edades se mantuvieron cerca del 1%.
La investigación señala que todos los casos registrados posteriormente correspondieron a menores no vacunados.
Gracias a la red de vigilancia centinela y al trabajo del laboratorio de referencia del Instituto Pedro Kourí (IPK), se ha constatado que la tasa de neumonía severa en niños vacunados que ingresan en terapias intensivas es de 3,14, mientras que en los no vacunados asciende a 123,67.
Ello significa que cada niño no vacunado tiene 3,48 veces más riesgo de ingresar en una terapia intensiva.
"La ciencia cubana se propone continuar dando saltos tecnológicos que permitan ir más allá de los 16 serotipos, en correspondencia con el principio que ha guiado históricamente a la biotecnología cubana", asegura el texto.
Fuente: Radio COCO