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Fecha: 08/10/2019

Proyecto comunitario Muraleando

Fotos y texto: Alejandra Brito Blanco, estudiante de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

El consejo popular Lawton, del municipio Diez de Octubre, presenta una complejidad propia por sus características socioculturales. En la promulgación de los valores identitarios autóctonos desempeña un papel decisivo el proyecto Muraleando, referente provincial y nacional de la tradición comunitaria.

El espacio local mejora la estética del barrio, a la vez que convoca a la comunidad, iniciando por las generaciones más jóvenes, a unirse en pos de un fin común: el arte. El punto de confluencia genera un movimiento responsable por la remodelación de los alrededores. Ahora podemos ver numerosas esculturas e instalaciones artísticas y enormes murales que adornan las cuadras cercanas, donde antes existían vertederos.

Los inicios

Un grupo de artistas, liderados por Manuel (Manolo) Díaz Baldrich, fundó el proyecto Muraleando el 28 de enero de 2001, con el objetivo de rescatar a la localidad de la depresión del Periodo Especial.

De acuerdo con la página web de la iniciativa (www.muralando.org), Díaz Baldrich y Ernesto Quirch Paz comenzaron a impartir talleres de arte en la escuela de la localidad, Nguyen Van Troi, sin la clara intención de iniciar un plan de desarrollo. Cuando sus clases comenzaron a coincidir con el horario tradicional del instituto, tuvieron que mudarlas a otros espacios, ante la insistencia de los pequeños.

Según el testimonio de Antonio Arango López, uno de los iniciadores y actual miembro del Consejo de Dirección del proyecto, buscaban “poner la atención de los habitantes en el arte, y no en otras cosas. En los inicios no teníamos local. Empezamos a dar los talleres en el patio de mi casa. Cuando comenzaron a asistir demasiados niños y ya no cabían, impartimos clases en la calle y en las aceras. Hablamos con la Dirección Municipal de Cultura para  que nos asignaran un local, pero todos los trámites resultaron infructuosos. En 2010, a Manuel se le ocurrió venir para este tanque, donde tenemos la sede ahora. Todos lo tildamos de loco.”

Cualquiera de nosotros lo hubiera considerado una locura también: Díaz Baldrich proponía establecer la sede de Muraleando en un enorme tanque de agua casi enterrado totalmente en una loma, subutilizado desde la década de 1970. El repositorio había servido para abastecer los talleres del ferrocarril en Luyanó y las casas de sus trabajadores.

La idea de Manolo acabó por convertirse en el único camino de tierra sólida transitado por los artistas, tras nueve años de vicisitudes. Y nunca mejor  dicho porque, luego de comenzar el trabajo a pico y pala, sacaron muchos camiones de escombros antes de nivelar el terreno.

Hoy, los artistas del proyecto han creado una galería en la cual exhiben y comercializan sus creaciones, en ese increíblemente transformado depósito,. Además, constituye el centro del complejo artístico, ubicado en la calle 11, entre Fonts y E, Lawton, Diez de Octubre. Cuentan, entre otras instalaciones, con aulas donde maestros de las diferentes manifestaciones artísticas imparten talleres, un patio interior, una terraza, y con el Boulevard de la Amistad, en la calle Rafael de Cárdenas.

Obra de amor y voluntad

“Cuando iniciamos no sabíamos lo que estábamos haciendo—asegura Antonio Arango—solo queríamos embellecer la zona, luchar contra la pérdida de valores. Luego se fueron uniendo gente con talento y ·`bomba´. En la actualidad, ofrecemos talleres de dibujo, cerámica, canto, baile, percusión, piano, cine… también tenemos un profesor que todas las vacaciones imparte un curso de inglés y hacemos proyecciones con un datashow para quienes no tienen televisor en su casa. Todas las clases son gratis, y los profesores reciben honorarios simbólicos por impartirlas. Tienen que buscar más de un trabajo para poder sostener a sus familias. El resto del personal, excepto el custodio, es voluntario”

La iniciativa se financia fundamentalmente a través de la venta de obras artísticas y contratos con agencias de turismo. Esta situación, según los rectores del proyecto, limita su área de actuación por insuficiencia de fondos.

Alrededor de 150 niños asisten a encuentros vinculados a Muraleando. Sin embargo, este fenómeno trasciende sus resultados cuantitativos, con su influencia en la estética del área y el invaluable aporte a la riqueza comunitaria. Oscar García Páez, vecino de la comunidad, afirma: “Realmente no recuerdo cuándo inició el movimiento, pero sí puedo decir una cosa: Desde que Muraleando tiene sede, los niños `mataperrean´ menos. Mi hermana menor va para allá todos los sábados por la mañana, y no regresa hasta las cuatro de la tarde. Aprende muchísimo, y sabemos que está en buenas manos. No tenemos motivo de preocupación”.

El plan recibe donaciones de los visitantes, frecuentemente de materiales escolares, los cuales distribuyen entre los asistentes. Parte de estos insumos van a la Escuela Primaria Nguyen Van Troi y a la escuela para niños con necesidades especiales Camilo Cienfuegos, centros apadrinados por la institución artística. Las donaciones de prendas de vestir son repartidas entre vecinos y trabajadores de situación económica precaria.

Acerca de la influencia del proyecto, Arango comenta con jocosidad: “¡Ya los vecinos vienen a pedirnos ayuda cuando hay problemas con la electricidad, con el agua, cuando hay salideros en las calles…! ¡Cómo si fuéramos una empresa estatal!”

David López López, profesor del taller audiovisual Cámara Chica, integró el conjunto de niños fundadores del proyecto. Hace algunos años, tras haberse graduado como instructor de arte y especialista en realización audiovisual, regresó al lugar donde descubriera su pasión primera por el arte. El instructor explica que ellos trabajan en la formación vocacional de los niños y jóvenes. Varios de ellos estudiarán carreras afines a la disciplina audiovisual. “El influjo de este proyecto es enorme. Me ha cambiado a mí y a los estudiantes. Aquí encontré mi pasión, muchos de ellos también. Lawton es una localidad complicada, donde no llega la cultura como debe llegar a todos sus habitantes. Hemos logrado, incluso, reformar a muchachos de conducta rebelde, al punto que sus padres y las autoridades se nos acercan para darnos las gracias.”

El cambio desde adentro

En 2014, Muraleando recibió el Premio Nacional de Cultura Comunitaria por el trabajo de alumnos y profesores en el embellecimiento de los alrededores. Además, con el fin de remozar todos los murales existentes y crear nuevos, convocan cada año al Evento Internacional Muraleando, en el mes de abril. A las actividades se suman artistas plásticos de todo el país y de otras naciones del mundo

Muraleando promueve el cambio en los niños y niñas desde adentro, en contradicción con las actitudes negativas del entorno. Tratan de sembrar valores para cosechar personas de bien en el futuro.

Un factor que atenta contra el incremento de la masividad reside en falta de mecanismos promocionales en la localidad. Por ello, el mayor número de asistentes reside en las cercanías de la sede. En opinión de Osmara Blanco Rolando, maestra de la Escuela Primaria Leonardo Da Vinci, “Muraleando ha sido un mecanismo de defensa de la comunidad a las conductas nocivas. Potencia posibles talentos en las diferentes esferas del arte, y disminuye los peligros que corren los niños jugando solos en la calle. Una de sus características negativas es el reducido radio de acción del proyecto. Tal vez con mayor promoción, fuera de los lugares tradicionales... Yo impartí clases en la Escuela Primaria Camilo Cienfuegos durante diez años, más cercana a su sede, y no recuerdo un solo acercamiento directo con los niños del centro. Mientras más personas se incorporen a estas iniciativas, más salud ganará la cultura de Lawton.”

El municipio Diez de Octubre en general necesita más iniciativas que enriquezcan el modelo en cuestión y abarquen un espacio físico más amplio. Así lo reconocen las autoridades municipales. El ejemplo de Muraleando demuestra cómo puede cambiar positivamente la estética local, aparejada al incremento del desarrollo en otras esferas. Más propuestas como esta dotarían a la comunidad de un ímpetu muy útil en el perfeccionamiento autóctono, a tono con el espíritu del quinto siglo de vida de la ciudad.

 

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