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publicado el 05/07/2026 05:29 pm

Ernest Hemingway y La Habana

El pasado 2 de julio se conmemoró el aniversario 65 de la muerte del célebre escritor estadounidense Ernest Hemingway, quién durante años, de modo especial con La Habana,  mantuvo una relación significativa con Cuba y su capital en específico, adonde no sólo residió, sino que incluso fue testigo de su monumental obra literaria “El viejo y el Mar”, con la que ganó el Premio Nobel de Literatura en 1954.

Hemingway nació en el seno de una familia de buena posición económica.  Su padre que era médico, le incentivó el gusto por la vida activa y el contacto con la naturaleza.

Inicialmente cursó estudios en su ciudad natal. También allí practicó deportes y escribió para periódicos estudiantiles.

En 1917 se incorporó como reportero auxiliar en el periódico Kanzas City Star, el más importante de Chicago. Al siguiente año se enroló en el cuerpo de ambulancias de la Cruz Roja Italiana.

De esta forma Hemingway recibió las impresiones de la primera guerra mundial. Escribió también diversos trabajos periodísticos.

Su experiencia en la guerra le permitió escribir años después su novela “Adiós a las Armas”.

Tras su retorno de la guerra se dedicó por entero al oficio de escritor y periodista. Trabajó incluso como corresponsal en el extranjero de diversos periódicos canadienses y norteamericanos.

En 1928 regresó a los Estados Unidos y con posterioridad escribió cuentos y volvió a viajar por España y África.

Cuando en los años de la década del treinta se desencadenó la guerra civil en España, Hemingway viajó a este país y se situó en el frente de combate al lado de los defensores de la República.

En 1939 comenzó a escribir “Por quién doblan las campanas”, obra que trató sobre la guerra española. Esta novela la terminó en julio de 1940.

Algunos años después durante la segunda guerra mundial Ernest Hemingway se desempeñó nuevamente como corresponsal de guerra.

El escritor que ya gozaba de celebridad, demostró uno de los rasgos peculiares de su carácter, encarar con naturalidad situaciones peligrosas.

Desde 1928 realizó visitas ocasionales a La Habana cuando hacia una escala en el viaje que realizaba desde algún lugar hacia los Estados Unidos.

Ya en los años iniciales de la década del treinta solía permanecer en la capital cubana alojado en el hotel Ambos Mundos, en la calle Obispo, en La Habana Vieja, para participar en pesquerías en la Corriente del Golfo.  En 1939 se estableció en la finca Vigia, en La Habana.  En la actualidad y desde hace varios decenios en esa finca funciona un museo en el que se pueden apreciar múltiples detalles relacionados con la vida y labor creativa de Ernest Hemingway. Allí también se halla el yate Pilar con que realizaba sus travesías marítimas.

Por supuesto no puede hablarse de Hemingway y La  Habana en específico sin mencionar La Bodeguita del Medio y el Bar Restaurante Floridita donde acostumbraba a tomar daiquirí a lo salvaje, como él lo denominó, es decir con doble cantidad de ron y sin azúcar.

Precisamente en el bar restaurante Floridita existe un monumento que refleja a Hemingway sentado en una de las sillas aledañas a la barra del citado centro.

El autor de la obra fue el escultor José Villa Soberón. La fundación del bar restaurante data de 1820, pero fue casi un siglo después que comenzó a ganar fama por la pericia de uno de sus dueños, el catalán Constante, él que trasmitió a otros cantineros su arte de mezclar bebidas y licores.

Ese célebre bar restaurante está situado en Obispo y Monserrate en La Habana Vieja.

Obviamente también un lugar de La Habana directamente asociado con Hemingway es el barrio ultramarino de Cojímar, ubicado en el actual municipio Habana del Este.

Desde allí zarpaba con su yate Pilar a realizar los viajes por la Corriente del Golfo, pero además los pescadores habitantes de dicho barrio  le sirvieron de fuente de inspiración para escribir su novela “El Viejo y el Mar”.

Precisamente esa novela está basada en la vida del pescador nombrado Santiago, quién después de varios días sin poder salir a realizar sus labores habituales se embarcó sólo hacia alta mar donde logró capturar un gigantesco pez aguja.

Al poco tiempo aparecieron los tiburones que devoraron su presa y entonces el pescador con los escasos instrumentos que llevaba en el barco logró enfrentarse a estos voraces animales.

La gran enseñanza que brinda esta novela de Hemingway es que el hombre no obstante las difíciles circunstancias que deba encarar tiene que  luchar para vencer.

En La Habana también existe desde hace varios decenios un gran centro que se identifica actualmente como Marina Hemingway, que se localiza en la zona de Santa Fe en el municipio Playa.

Fue construida entre los años 1956 y 1957, en unos 600 mil metros cuadrados  ganados al mar mediante la profundización de 4 canales de navegación y el relleno de 5 intercanales limitados por muros de contención, concebidos para el desarrollo de la actividad hotelera e instalaciones de servicios a Embarcaciones deportivas y de recreo.

Por: Víctor Pérez-Galdós Ortíz y Salomé Campanioni González / Equipo de Contenidos del Portal del Ciudadano.

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