La perversidad imperial no tiene límites
Estados Unidos no solo intenta impedir que entre petróleo a Cuba, sino también bloquear la capacidad del país para extraer y procesar sus propios recursos energéticos.

Golpear a la empresa Unión Cuba-Petróleo —CUPET—, bajo la Orden Ejecutiva 14404 del Presidente Donald Trump, como han denunciado en los últimos días las principales autoridades de la Isla, apunta directamente al combustible, a la generación eléctrica, al transporte, a la producción y a la vida cotidiana de más de 10 millones de cubanos.
Porque no se trata de una entidad cualquiera sobre la cual Washington emprende una criminal cruzada, sino de la encargada de importar petróleo y derivados, además de participar en la producción nacional de petróleo y gas.
CUPET produce el 100% del gas que utilizan las familias cubanas para cocinar, y a su vez la sanción llega después de que Cuba informara avances tecnológicos para refinar crudo nacional pesado y con alto contenido de azufre, mientras la mencionada empresa buscaba nuevos contratos con firmas o socios extranjeros.
Tal cual han destacado medios locales, pretender penalizar a quienes tengan vínculos con Cuba-Petróleo forma parte de una arquitectura de presión que combina persecución financiera, castigo comercial, amenazas contra terceros países y guerra psicológica.

Y el cinismo es tal pues la Casa Blanca intenta presentar el problema energético como responsabilidad exclusiva de Cuba, a la par que bloquea piezas, financiamiento, proveedores, petróleo y asistencia técnica.
Al presentar la medida el 11 de junio el ultraderechista anticubano Marcos Rubio, Secretario de Estado, utilizó un discurso cargado de acusaciones ideológicas para justificarla, asociando la gestión energética de la mayor de Las Antillas con represión y corrupción.
Entonces mucha razón tiene el Presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez al reiterar en su cuenta en X, que la perversidad imperial no tiene límites.
El jefe de Estado recordó que, después de prohibir y amenazar a países que intenten suministrar combustible a la Isla, ahora Estados Unidos se lanza contra la empresa cubana para estrechar aún más el bloqueo energético.
El objetivo es claro: imponer nuevas amenazas a quienes comercien con CUPET, cortar vías de abastecimiento, dificultar la generación eléctrica, golpear el transporte, afectar la producción y aumentar el sufrimiento cotidiano del pueblo.
Por estos días la televisión nacional mostró entrevistas a directivos y trabajadores petroleros, quienes además de rechazar la decisión del Departamento del Tesoro estadounidense y a pesar de los obstáculos, ratificaron su compromiso con la defensa de los intereses del país y con la continuidad de los servicios esenciales.
CUPET destacó la unidad, disciplina, creatividad y responsabilidad social de sus colectivos laborales, que siguen trabajando en pozos, plantas e instalaciones petroleras como parte directa de la resistencia nacional.

El mensaje final fue claro: ninguna sanción externa podrá quebrar la voluntad de los trabajadores ni detener la misión de servir a Cuba con transparencia, responsabilidad y firmeza.
Autor: Fidel Benito Rendón Matienzo, del Equipo de Gestión de Contenidos del Portal del Ciudadano de La Habana
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