Fidel: vigencia de sus principios

Fidel: vigencia de sus principios

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publicado el 13/06/2026 08:13 am

CENTENARIO DEL NATALICIO DE FIDEL. La vigencia de sus principios. Fidel calificó a Maceo como la figura más representativa de Cuba

Este 14 de junio recordamos a uno de los más preclaros hijos de Cuba, luchador por la verdadera independencia: El Mayor General del Ejército Libertador Antonio Maceo y Grajales, quien sobresalió por sus grandes cualidades como guerrero mambí y por la relevancia en sus actuaciones en correspondencia con sus principios.

De él, el líder histórico de la Revolución cubana, se refirió en muchas oportunidades, al rememorar acontecimientos que tuvieron en Maceo un simbólico protagonismo.

Al referirse a las cualidades de Antonio Maceo no sólo como combatiente sino como ser humano, Fidel expuso: 

“Maceo, hombre de origen muy humilde y además negro —en una época en que los prejuicios raciales eran muy fuertes en nuestro país—, por sus virtudes, por su ejemplar conducta, por sus méritos, por su valor, por su capacidad, en esas difíciles condiciones de su origen y en las circunstancias de nuestra sociedad en aquella época, comenzó a destacarse, comenzó a brillar. Pero uno de los méritos más extraordinarios de Maceo es que jamás se dejó arrastrar por el envanecimiento, ni por la ambición, ni por los prejuicios. Luchó contra todos los obstáculos imaginables, y se caracterizó siempre por ser un soldado absolutamente leal, disciplinado, respetuoso de las leyes, de los principios revolucionarios, de los mandos superiores y de las autoridades revolucionarias legítimamente constituidas.”

Otro ejemplo lo fue durante su intervención con motivo del Centenario del Inicio de la Guerra por la Independencia y también la celebración del Centenario de la Protesta de Baraguá.

El 10 de octubre de 1968 en la finca Demajagua, ubicada en la región orintal de la Isla, Fidel al citar a Antonio Maceo expresó: … “Y es en esos instantes —en el instante de la Paz del Zanjón, que puso fin a aquella heroica guerra— cuando emerge, con toda su fuerza y toda su extraordinaria talla, el personaje más representativo del pueblo, el personaje más representativo de Cuba en aquella guerra, venido de las filas más humildes del pueblo, que fue Antonio Maceo”.

… “Aquella década dio hombres extraordinarios, increíblemente meritorios, comenzando por Céspedes, continuando por Agramonte, Máximo Gómez, Calixto García, e infinidad de figuras que sería interminable enumerar.  Y no se trata de medir ni mucho menos los méritos de cada cual —que fueron méritos extraordinarios— sino simplemente de explicar cómo se fue desarrollando aquel proceso y cómo en el momento en que aquella lucha de diez años iba a terminar surge aquella figura, enaltece el espíritu y la conciencia revolucionaria radicalizada, simbolizada en ese instante en la persona de Antonio Maceo, que frente al hecho consumado del Zanjón —aquel Pacto que más que un pacto fue realmente una rendición de las armas cubanas— expresa en la histórica Protesta de Baraguá su propósito de continuar la lucha, expresa el espíritu más sólido y más intransigente de nuestro pueblo declarando que no acepta el Pacto del Zanjón.”

Y en uno de sus memorables discursos, el pronunciado en Mangos de  Baraguá, el 15 de marzo de 1978,  en ocasión del centenario del hecho histórico llevado a cabo por Antonio Maceo y los que lo secundaban en el empeño de mantener la guerra si no se decretaba la independencia de Cuba y la abolición de la esclavitud, Fidel también señaló:

“Venimos aquí para expresar nuestro profundo reconocimiento, nuestro cariño y nuestra admiración a aquel glorioso hecho histórico, y expresar algunas ideas y algunas impresiones de su importancia y de las circunstancias en que se produjo.”

En su intervención Fidel planteó las siguientes interrogantes:  ¿Por qué tiene tan extraordinaria significación en la historia de nuestro país la Protesta de Baraguá? ¿Y qué fue la Protesta de Baraguá? ¿Qué es y qué será siempre la Protesta de Baraguá?”

De inmediato explicó: “Los cubanos habían luchado heroicamente durante casi 10 años. Bien puede decirse que en ninguna parte de este continente un pueblo luchó tan heroicamente y durante tantos años, en condiciones tan difíciles, por su independencia.

Cuando las colonias inglesas de Norteamérica —que hoy constituyen Estados Unidos— se liberaron, recibieron la ayuda de otras naciones; ejércitos incluso de otras naciones los fueron a ayudar, en un inmenso territorio. Cuando lucharon por su independencia a principios del siglo pasado las naciones de Centro y Suramérica, lucharon todas juntas, iniciando el combate cuando la metrópoli española estaba ocupada por el ejército francés, y pudieron constituir Estados y países independizados en medio de la guerra, organizar ejércitos y recibir la ayuda exterior.

¡En qué condiciones tan distintas luchó nuestro pueblo en 1868! Una isla, sin ninguna ayuda exterior, sin ningún suministro. Si acaso, se puede hablar de escasos desembarcos de armas, enviados con grandes sacrificios y dificultades por los ciudadanos emigrantes que se encontraban en el extranjero. Y no era un conjunto de países los que luchaban contra España, sino un solo país, una pequeña isla, de una población que no alcanzaba el millón y medio de habitantes. Y ese pueblo se enfrentó a una de las más grandes potencias militares de aquella época, sin suministros de nadie, sin ayuda de nadie, y sostuvieron aquella guerra durante 10 años.”

El el discurso político de Fidel, siempre estuvo presente además de los momentos más gloriosos de nuestra historia patria, el de las figuras que la enaltecieron desde el Grito de Baire hasta la actualidad. Sobre Maceo habló Fidel en el juicio que se le hiciera con motivo del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes. Al respecto afirmó:

“Pero hay una razón que nos asiste más poderosa que todas las demás: somos cubanos, y ser cubano implica un deber, no cumplirlo es crimen y es traición. Vivimos orgullosos de la historia de nuestra patria; la aprendimos en la escuela y hemos crecido oyendo hablar de libertad, de justicia y de derechos. Se nos enseñó a venerar desde temprano el ejemplo glorioso de nuestros mártires. Céspedes, Agramonte, Maceo, Gómez y Martí fueron los primeros nombres que se grabaron en nuestro cerebro; se nos enseñó que el Titán había dicho que la libertad no se mendiga, sino que se conquista con el filo del machete […]”.

Los cubanos y cubanas de hoy somos hijos de Maceo, y pertenecemos a su estirpe, a su coraje, porque hombres como Antonio Maceo jamás dejaron caer el machete que ondeó en los campos de Cuba por nuestra eterna independencia.

Por Víctor Pérez-Galdós Ortíz y Salomé Campanioni / Grupo de Contenidos del Portal del Ciudadano

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