José Martí Pérez: vigencia de sus principios

José Martí Pérez: vigencia de sus principios

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publicado el 01/06/2026 03:59 pm

José Martí y su legado para la infancia

José Martí profesó un amor profundo hacia los niños, a quienes veía como el porvenir de la humanidad. De ahí su célebre afirmación: “Los niños son la esperanza del mundo”.

En su revista La Edad de Oro, dedicada a los más pequeños de casa, reflejó sus concepción de una formación integral que preparara a los infantes para convertirse en hombres y mujeres de bien, útiles a sus semejantes y consagrados al servicio de la sociedad.

Para él, la infancia debía vivir en constante aprendizaje. Llegó a decir que los niños debían llorar si un día transcurría sin haber aprendido algo nuevo o sin haber sido útiles. Con consejos claros y palabras sencillas, buscó influir en ellos a través de cuentos, fábulas, poemas y reflexiones que transmitían valores de bondad, verdad y solidaridad.

En la introducción del primer número de La Edad de Oro, explicó que la revista se publicaba para conversar con “los caballeros de mañana y las madres de mañana”, ofreciendo a las niñas relatos hermosos y a los niños enseñanzas necesarias para ser verdaderos hombres. De esta manera, pretendía mostrarles cómo está hecho el mundo y qué han realizado los hombres a lo largo de la historia.

Las cuatro ediciones de esa publicación incluyeron artículos, crónicas y la sección final titulada La última página, donde Martí insistía en que la vida no alcanza para todo el bien que se puede hacer. Invitaba a los niños a reunirse semanalmente para pensar juntos a quién podían ayudar, destacando el gozo espiritual que se siente al contribuir al bienestar ajeno. “Se es bueno porque sí”, afirmó, “porque allá adentro se siente un gusto cuando se ha hecho un bien o se ha dicho algo útil”. Para él, y así lo hizo saber a las niñas y niños, "ser útil era más valioso que ser príncipe".

Su influencia no se limitó a la revista. En cartas personales, como la dirigida a María Mantilla en 1895, el Maestro subraya que la verdadera elegancia y poder de una mujer provenían de un alma honrada, inteligente y libre, más que de las modas.

En otros escritos, discursos y poemas, insistió en que los adultos debían atender con respeto la formación de los niños, siempre transmitiéndoles valores. 

En sus Escenas mexicanas, publicadas en la Revista Universal, de México, el 13 de mayo de 1875, precisó: "Deben cultivarse en la infancia preferentemente los sentimientos de independencia y dignidad".

En su vasta obra, José Martí dejó sembrada una huella indeleble en la educación y el espíritu de la niñez. Él supo que formar a los niños era edificar la Patria.

Con palabras tiernas y precisas, legó, para las futuras generaciones, que la verdadera grandeza no se mide en títulos ni coronas, sino en la capacidad de ser útil y de sembrar luz en el corazón de los demás como él fue capaz de hacerlo.

(Por Osmar Pérez-Galdós/ Equipo de Gestión de Contenidos del Portal del Ciudadano de La Habana)

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