Fidel: vigencia de sus principios

Fidel: vigencia de sus principios

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publicado el 01/06/2026 08:28 am

CENTENARIO DEL NATALICIO DE FIDEL. La vigencia de sus principios. Nada es más importante que un niño

Este primero de junio se celebra el Día Internacional de la Infancia. En diversas ocasiones, tanto en la apertura de cursos escolares, conversión de cuarteles en escuelas, en congresos de la Organización de Pioneros José Martí y de la Unión de Jóvenes Comunistas, así como en la clausura de eventos internacionales relacionados con la pedagogía efectuados en Cuba, el Comandante  en Jefe Fidel resaltó el papel y la labor de la niñez en nuestro país tras el triunfo de la Revolución y lo que se hacia par garantizar el pleno desarrollo de las nuevas generaciones de cubanos.

A manera de ejemplo de lo expuesto por Fidel destaquemos algunos fragmentos de cuatro discursos que él pronunció.

El 14 de septiembre de 1959 en el acto por inicio del primer curso escolar en el período revolucionario y en la conversión del campamento militar de Columbia en Ciudad Escolar Libertad, Fidel al dialogar con los niños presentes en dicha actividad, les detalló:

- “¿Qué es lo primero que tienen que hacer?... ¡Ah!, estudiar. Entonces, el niño que no estudie no es un buen revolucionario, porque el niño que no estudie no sabrá hacer las cosas bien hechas y le pasará lo que nos pasa a nosotros, que vamos a hacer algo y no nos sale bien, todo lo bien que queremos. Así que el niño que no estudie no es un buen rebelde, no es un buen revolucionario, porque si quieren ayudar a la Revolución, si quieren ayudar a los rebeldes, si quieren ayudar  a su patria, tienen que estudiar, porque el que no sepa hacer las cosas no puede ayudar a nadie, se equivoca y aunque las quiera hacer bien no las puede hacer bien, porque no sabe.”

El 15 de julio de 1984 en el Palacio Central de Pioneros “Ernesto Che Guevara”, en La Habana, en ocasión de la celebración del día de los niños en Cuba, Fidel igualmente conversa, analiza con los infantes.

Les expresa:

“Nuestros pioneritos, nuestros estudiantes de secundaria y de preuniversitario, incluso una gran parte, prácticamente todos los estudiantes regulares, diurnos, de nuestras universidades, no conocieron el pasado prerrevolucionario. Ellos han nacido todos en la Revolución, y oyendo hablar de la Revolución; saben del pasado por lo que les cuentan en la escuela, por lo que les cuentan sus padres, o por lo que les cuentan los abuelos, lo que leen en los libros; pero el pasado no lo conocieron, ese terrible pasado que todavía es una realidad prácticamente en todos los países latinoamericanos y del Caribe, una realidad presente en una gran parte del mundo, como resultado del colonialismo, del neocolonialismo y del capitalismo. Sí, porque cuando quieran una definición del capitalismo pregunten qué hace el capitalismo con el ser humano, qué hace con los niños, qué hace con los enfermos, qué ocurre con las mujeres en el capitalismo, qué ocurre con los trabajadores, qué ocurre con los campesinos. Es una realidad incuestionable, expresada en los datos estadísticos y en la situación, las condiciones de vida, verdaderamente espantosas, que afectan en un grado mayor o menor a los pueblos hermanos de este hemisferio y a gran parte de los países del Tercer Mundo.”

Y más adelante en su intervención explica los esfuerzos de la Revolución para garantizarles a niños y jóvenes todas las oportunidades posibles:

“Lo que ha hecho la Revolución por garantizarles a los niños y a los jóvenes todas las oportunidades de estudio, de trabajo, de acuerdo con su talento, su voluntad, su capacidad; por garantizarles, no solo una preparación, sino un empleo decoroso; las posibilidades de desarrollo de las capacidades del individuo, sin límites, ¿qué sociedad puede ofrecer eso, como no sea una sociedad socialista? Esas condiciones las ha creado la Revolución para toda la sociedad, pero especialmente para los niños y los jóvenes.”

El primero de noviembre de 1991 Fidel vuelve a tener como auditorio a un gran número de niños y adolescentes al hablar en la clausura del primer congreso de la Organización de Pioneros “José Martí”, efectuado en el Palacio de Convenciones de La Habana.

Asegura:

“Creo que en nuestra juventud, en nuestros adolescentes y en nuestros pioneros, se expresa la obra de la Revolución y, en primer lugar, ese milagro social de que todos los niños tengan escuela, de que todos los niños estén matriculados.”

Y añade: “Ustedes, por cierto, traen aquí color y belleza por fuera, pero mucho más importantes y lo que los hace diferentes son el color y la belleza que se llevan por dentro, las ideas que se llevan por dentro, los sentimientos que se llevan por dentro, que son los que ustedes han expresado en el día de hoy mediante la palabra de decenas y decenas de delegados, que era una décima parte de los que querían hablar en la Plenaria de hoy.”

Con gran orgullo Fidel expresa lo que siente al aquilatar el entusiasmo y el vigor de los pioneros:

“Los que creemos en el ser humano, los que creemos en la sociedad humana y sus capacidades de perfeccionamiento, los que creemos en la virtud y en la bondad del ser humano, los que no nos dejamos envenenar el alma por las excepciones, o por los malos ejemplos, o por las cosas mezquinas; los que no confundimos el oro con el lodo, tenemos que sentirnos alentados realmente de tanto oro (…)”

En 1996, exactamente el 20 de julio, en el Palacio de Convenciones Fidel clausura el segundo congreso de la Organización de Pioneros “José Martí”

En esa cita con la infancia y la docencia, enfatiza:

“Todos los años transcurridos de Revolución no servirían para ser capaces de imaginarse de lo que ustedes son capaces. ¡Qué va, nada puede comparársele a esa profundidad con que ustedes han actuado, con que ustedes se han expresado y han organizado lo que hemos visto!

Nosotros, a quienes ustedes tan generosamente conceden tantos méritos y otorgan tan enorme respeto, estamos realmente maravillados, asombrados; y nosotros, que también necesitamos estímulos morales, porque de eso hemos vivido, de eso se han alimentado nuestros espíritus, hemos recibido de ustedes hoy un grandioso estímulo.”

Y al dirigirse de modo muy especial a los pioneros les dice con particular relevancia:

“Ustedes entrarán en ese mundo armados con poderosas ideas, con una preparación insuperable y confiados en sí mismos, confiados en el pueblo, y si algo me faltara por decir para resumirlo todo, nos marchamos de este encuentro con una infinita confianza en la Revolución, con una infinita confianza en el pueblo, con una infinita confianza en el futuro no importa cuán difícil sea, y una infinita confianza en la victoria.”

Por Víctor Pérez-Galdós Ortíz y Salomé Campanioni / Grupo de Contenidos del Portal del Ciudadano

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