Lista Venecia para descubrir los Hombres Libres de Roberto Diago
El espacio de arte Il Giardino Bianco de la céntrica avenida Garibaldi, recinto que acogerá las obras, ya tiene emplazado un grupo de esculturas, cabezas, de diferentes dimensiones que avanzan hacia el espectador, recibiéndolo y confrontándolo; según reza en las notas curatoriales de Nelson Ramírez de Arellano.

Diago, en declaraciones exclusivas a la Agencia Cubana de Noticias, precisó que, en su trabajo, por razones obvias al compartir la heredad afrodescendiente, ha trabajado la presencia de sus ancestros hasta hoy; significando, además, que en el mundo cada vez más se va democratizando la presencia del arte con temáticas negras, por lo que esta Bienal es un espacio que lo está mostrando, igual que sucedió en la Bienal de La Habana.
Una de las cosas que me encanta, dijo el artista, es que esta es la gran plataforma de los que no tenemos nada, y aquí lo tenemos todo; y a muchos de los que han participado en la Bienal de La Habana les ha servido de visibilidad para estar también en espacios occidentales, dígase esta Bienal de Venecia, grandes ferias, prominentes museos.

De ahí que Diago esté convencido de que la participación en ese evento de resonancia y fama mundial constituye una vidriera que permite compartir experiencias creativas con un público bastante amplio y conocedor.
A la ciudad italiana asistirá un público que sabe a qué va, y el creador sabe lo que fue a hacer, ya que las reglas del juego están dadas en relación con el arte contemporáneo, explica Diago, al tiempo que ratifica la presencia en un mismo concepto de los diversos rostros de la creación actual.
Refiriéndose a "Hombres Libres", específicamente, el artista dijo que le gustaría que, tras la exposición en la Bienal de Venecia, las piezas puedan ser apreciadas en La Habana, ya que siempre ha preferido compartir su quehacer con los suyos, dentro de lo que denomina una experiencia creativa.
Dicha instalación estará abierta al público hasta el 22 de noviembre en la céntrica y famosa locación, siendo fiel a lo escrito por Ramírez de Arellano: mostrar las "cicatrices que se alzan en relieve sobre metales oxidados, madera, plásticos y materiales recuperados, un recuerdo táctil que se niega a ser aplastado por el olvido".
Justo sobre el tema de la resistencia, los grupos y los movimientos migratorios de esos "hombres libres" versaba la temática que pedía esta edición de la cita veneciana; a lo que Diago ha contribuido con su obra de manera insistente en su trabajo precedente: de modo particular con el recurso de las cabezas, consideradas por él símbolos incuestionables.

El africano durante la trata transatlántica no viajó con una biblioteca, todo vino en el pensamiento; por eso la importancia de la cabeza. Todo ese mundo, los cantos, las comunidades, las costumbres, todo vino en la cabeza. No le dio tiempo a nadie de escribir una nota y traerla en el barco, nada de eso, sostuvo.
Para Diago esa memoria fue desarrollándose en las tierras nuevas; pasando de generación a generación hasta llegar a la actualidad, aunque nadie repare en ello, porque sucede de forma cotidiana; y puso como ejemplo del patrimonio presente la religión yoruba.
Muchos africanos van a hacerse "santo" a Cuba, porque allí quedó la tradición de sus abuelos. Hasta lloran en ocasiones cuando escuchan ciertos vocablos, porque África evolucionó, pero en Cuba quedó intacta, quedó en la cabeza del pueblo, quedó en la religiosidad popular. Es una biblioteca ahora abierta al aire libre, concluyó el destacado pintor, escultor, instalacionista y profesor.
Fuente: Alain Amador Pardo, periodista de ACN