José Martí Pérez: vigencia de sus principios

José Martí Pérez: vigencia de sus principios

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publicado el 10/04/2026 12:06 pm

La creación del Partido Revolucionario Cubano y el esfuerzo de José Martí por una patria libre, digna y consciente de su papel en la historia de América

El 10 de abril de 1892, José Martí dio un paso decisivo en la historia de Cuba y de América Latina, y logró, al mismo tiempo, hacer realidad uno de sus grandes sueños: la creación del Partido Revolucionario Cubano (PRC), con el fin de propiciar la organización y desarrollo de la lucha por la independencia de Cuba y contribuir a la de Puerto Rico.

De esa manera, Martí culminó el proceso que había iniciado el 5 de enero de ese año cuando se empezó, en Cayo Hueso, la discusión y aprobación de las bases y estatutos secretos del PRC.

Más que una simple organización para coordinar la guerra contra España, el PRC fue un proyecto político que anticipaba la república democrática, inclusiva y basada en el equilibrio social, soñada por Martí.

El historiador, periodista, investigador y profesor cubano, Pedro Pablo Rodríguez, subraya que Martí concibió el PRC como un ensayo de la “República nueva”. Aunque el objetivo inmediato era preparar la independencia de Cuba y Puerto Rico, Martí insistía en que tanto el Partido como la guerra debían organizarse con respeto a la voluntad popular, destacó Rodríguez.

Por ello, esta organización estableció elecciones anuales para sus dirigentes y hasta el mando militar se definió mediante voto directo y secreto, lo que llevó a la elección de Máximo Gómez como general en jefe del futuro Ejército Libertador.

En sus bases, el Partido ofrecía un programa republicano sencillo, sustentado en “el trabajo real y el equilibrio de las fuerzas sociales”.

Por su parte, la investigadora Francisca López Civeira recuerda que la fundación del PRC fue el resultado de un largo proceso de estudio y maduración de Martí. Su experiencia en Estados Unidos, y en otros países, le permitió observar de cerca el funcionamiento de los partidos políticos, pero siempre reinterpretando esas prácticas a la luz de las necesidades de la revolución cubana.

Precisamente al respecto, varios meses después de haberse constituido el Partido, José Martí escribió en el periódico Patria, el 25 de junio de 1892: “Los partidos políticos que han de durar; los partidos que arrancan de la conciencia pública; los partidos que vienen a ser el molde visible del alma de un pueblo, y su brazo y su voz; los partidos que no tienen por objeto el beneficio de un hombre interesado, o de un grupo de hombres, -no se han de organizar con la prisa indigna y artificiosa del interés personal, sino, como se organiza el Partido Revolucionario Cubano, con el desahogo y espontaneidad de la opinión libre”.

Más que organizar la llamada Guerra Necesaria por la independencia de Cuba, señala López Civeira, el PRC creado por José Martí aspiraba a reunir las fuerzas de la revolución para fundar en la Isla una nación capaz de garantizar la felicidad de sus hijos y cumplir con los deberes que su posición geográfica le imponía en el continente.

Un proyecto político con visión continental

Una semana antes de la constitución oficial del partido, Martí igualmente se refería en Patria a las características de la organización que ya se gestaba: “Él es, de espontáneo nacimiento, la grande obra pública. Él es, sin más mano personal que la que echa el hierro hirviente al molde, la revelación de cuanto tiene de sagaz y generosa el alma cubana”.

Vale destacar que José Martí no había participado en la guerra de los Diez años, primero porque cuando ésta se inició, él era apenas un adolescente y residía en La Habana, muy lejos de donde se desarrollaron los combates, y luego porque fue deportado hacia España tras haber padecido el presidio y la realización de trabajo forzado por sus convicciones patrióticas.

Pero, varios lustros después, cuando trabajó en la reorganización de la lucha por la independencia de su tierra natal, si tuvo en cuenta las diferentes cuestiones que gravitaron para que la anterior etapa de la guerra no culminara con los objetivos propuestos.

Al respecto expresó en el artículo titulado ‘El Partido Revolucionario a Cuba’, publicado igualmente en Patria, el 27 de mayo de 1893: “Ni a la demagogia, ni a la pasión debe su fuerza el Partido Revolucionario, sino al concepto y análisis de nuestros problemas, al propósito de convertir en agencias útiles los errores del pasado”.

De manera justa, José Martí resultó elegido como Delegado del Partido Revolucionario Cubano, dos días antes de constituirse oficialmente la organización. Con un gran sentido de la responsabilidad y con infinita modestia, desempeñó ese cargo.

El 9 de mayo de 1892, en una comunicación a los presidentes de los Cuerpos de Consejo de Key West, Tampa y Nueva York, al expresar lo que significaba para él esa responsabilidad, detalló: “Y la obedezco y cumpliré con los deberes que me impone, seguro, y por esto sólo orgulloso, de que en el descargo de ellos nada podré hacer que supere el patriotismo previsor, sagaz y abnegado de los que me eligen”.

El Partido Revolucionario Cubano fue, en esencia, la síntesis de la visión martiana de lograr una organización que preparaba la lucha armada por la independencia de Cuba, pero también una vida republicana posterior: una nación libre, digna y consciente de su papel en la historia de América.

…la independencia de Cuba y Puerto Rico no es sólo el medio único de asegurar el bienestar decoroso del hombre libre en el trabajo justo a los habitantes de ambas islas, sino el suceso histórico indispensable para salvar la independencia amenazada de las Antillas libres, la independencia amenazada de la América libre, y la dignidad de la república norteamericana”, precisó en un trabajo que también apareciera en las páginas de Patria, en su edición del 17 de abril de 1894.

(Por Osmar Pérez-Galdós/ Equipo de Gestión de Contenidos del Portal del Ciudadano de La Habana)

(Fotos tomadas de Internet)

Fuentes:

José Martí. Obras Completas

Uno en alma e intento. Identidad y unidad latinoamericana en José Martí. Editorial Pablo de la Torriente, 1995, Pags 45-46

Patria, Cuaderno de la Cátedra martiana, Universidad de La Habana, Año 5, No 5, 1992, página 70

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