Fidel: vigencia de sus principios

Fidel: vigencia de sus principios

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publicado el 09/03/2026 09:15 pm

CENTENARIO DEL NATALICIO DE FIDEL. La vigencia de sus principios: Fidel y la Protesta de Baraguá (III)

El 15 de marzo de 1878 Antonio Maceo, en unión de otros luchadores independentistas cubanos, realizó la histórica Protesta de Baraguá.

Años después al hacer referencia al significado de ese hecho José Martí, en carta dirigida a Maceo, fechada el 25 de mayo de 1893, le señaló: 

“Precisamente tengo ante los ojos “La Protesta de Baraguá” que es de lo más glorioso de nuestra historia.”

En Mangos de Baraguá, ubicado en la actualidad en el territorio de Contramaestre, en la provincia de Santiago de Cuba, Maceo sostuvo, en la fecha señalada, una entrevista con el general español Arsenio Martínez Campos, quien pretendía convencer al General mambí para que respaldara y acatara el denominado Pacto del Zanjón, firmado algo más de un mes antes por un grupo de cubanos participantes en la Guerra de los Diez Años.

Maceo patentizó que no aceptaba el cese de la guerra sin que ello significase la independencia de Cuba y la abolición de la esclavitud. Tras haberse marchado el general español, los patriotas cubanos se reunieron y aprobaron lo que históricamente ha sido identificada como la Protesta de Baraguá, que contenía seis artículos en los que se fijaron los objetivos independentistas y las normas organizativas.

En relación con ese relevante hecho de la historia de Cuba, y de la figura de Antonio Maceo, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz trató de manera muy especial en el discurso que pronunció exactamente un siglo después, el 15 de marzo de 1978, en el lugar donde ocurrió la entrevista.

Fidel manifestó:

“Para hacer un profundo análisis histórico de la Protesta de Baraguá, se habría requerido del tiempo que no hemos dispuesto en estos días de mucho quehacer. Por ello, no pretendemos pronunciar aquí una conferencia ni hacer una valoración histórica de aquellos acontecimientos. Venimos aquí para expresar nuestro profundo reconocimiento, nuestro cariño y nuestra admiración a aquel glorioso hecho histórico, y expresar algunas ideas y algunas impresiones de su importancia y de las circunstancias en que se produjo.”

Fidel, en aquel discurso, preguntó:


¿Por qué tiene tan extraordinaria significación en la historia de nuestro país la Protesta de Baraguá? ¿Y qué fue la Protesta de Baraguá? ¿Qué es y qué será siempre la Protesta de Baraguá?”

Tras exponer acerca de cómo se había desenvuelto la guerra por la independencia durante casi 10 años, y la labor realizada por Maceo, señaló que él mantuvo una conducta intachable en todos los aspectos.


Detalló igualmente cuál fue su actitud cuando conoció que se había firmado el denominado Pacto del Zanjón. Fidel dijo, admirado:

“Maceo adoptó las disposiciones pertinentes, reunió a sus jefes, los consultó y decidió, de manera formal, expresar su desacuerdo con el Pacto del Zanjón.

“Algunos se preguntarán: bueno, si Maceo quería continuar la guerra ¿para qué tenía que reunirse con Martínez Campos y decirle que estaba en desacuerdo con la paz? Había una razón muy importante: de la misma forma que en el Zanjón se había oficializado en nombre del pueblo en armas el cese de la guerra, Maceo quería incuestionablemente ante el mismo jefe y ante las mismas autoridades españolas expresar oficialmente su desacuerdo con el Pacto del Zanjón.”

Y al recordar la firme actitud de Antonio Maceo ese 15 de marzo de 1878, Fidel planteó:

“Hay que decir que dejó realmente a nuestro pueblo una herencia gigantesca, infinita, con esa actitud.”

“Lo que sí puede afirmarse es que con la Protesta de Baraguá llegó a su punto más alto, llegó a su clímax, llegó a su cumbre, el espíritu patriótico y revolucionario de nuestro pueblo; y que las banderas de la patria y de la revolución, de la verdadera revolución, con independencia y con justicia social, fueron colocadas en su sitial más alto.”

El espíritu de Baraguá está presente en la concepción revolucionaria de la Guerra de todo el Pueblo, fue por ello que el 19 de febrero del 2000, en la gloriosa arboleda de Baraguá, el pueblo de Cuba hizo un Juramento de resistir y vencer, en un nuevo escenario, no ya el del campo de las armas, sino el de las ideas. 

Y el secuestro del niño Elián González Brotons puso a prueba ese espíritu indomable de Maceo en Baraguá y, haciendo plausible ese “Juramento”, el pueblo cubano se movilizó, bajo la guía de Fidel, y con todo su espíritu patriótico, exigió su derecho e inició lo que hoy conocemos como la Batalla de Ideas.

Por: Víctor Pérez-Galdós Ortíz y Salomé Campanioni González / Equipo de Gestión de Contenidos del Portal del Ciudadano.

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