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publicado el 13/10/2021

Entregan título de Héroe del Trabajo a 10 científicos detrás de las vacunas cubanas contra la COVID-19

Si le preguntan a uno de los científicos más grandes de Cuba qué hubiera querido ser cuando niño, “hubiera dicho que quería ser pelotero. La emoción de batear un jonrón en un estadio, los cubanos la llevamos en la sangre”.

Pero desde pequeño ya leía y hacía muchos experimentos. Llevaba la química en la sangre y el deseo de soñar. “Siempre he sido alguien que ha defendido en todos los escenarios que un cubano no es inferior a nadie, sea cual sea la nacionalidad”.

“Pionero, descubridor, creador junto a su equipo de una vacuna por síntesis química… Un descubrimiento como ese merecería, un Premio Nobel”, le dijo un día Arleen Rodríguez en la Mesa Redonda.

Y Vicente Vérez Bencomo respondió que no, que cree que no lo merece. “Es un descubrimiento importante de nuestro equipo, de los que rompen caminos. De los que abren nuevos senderos”.

Pero Vérez Bencomo y todos los científicos detrás de las vacunas cubanas se merecen, si fuera posible, todos los premios del mundo, aunque a ellos les baste con la sonrisa de un niño que vuelve al aula y se encuentra con sus amigos, más de un año después, y con un pinchazo en el hombro.

Esta noche Cuba les agradeció una vez más. En el salón de protocolo del Consejo de Estado “El Laguito” en La Habana, el primer secretario del Comité Central del PCC y presidente, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, entregó el título de Héroe del Trabajo de la República de Cuba a 10 eminentes científicos detrás de la producción de las tres vacunas y los dos candidatos vacunales cubanos contra la covid-19.

La condecoración le fue conferida a Gerardo Enrique Guillén Nieto, Eulogio Pimentel Vázquez, Marta Ayala Ávila, Vicente Guillermo Vérez Bencomo, Yury Valdés Balbín, Dagmar García Rivera, Belinda Sánchez Ramírez, Tammy Boggiano Ayo, Eduardo Ojito Magaz y Lorenzo Jorge Pérez Ávila.

De igual forma, esta noche en El Laguito, donde también se encontraba el primer ministro cubano Manuel Marrero Cruz y el miembro del Buró Político Roberto Morales Ojeda, se entregó la Orden “Lázaro Peña” de Primer Grado a 47 científicos vinculados a las vacunas y a la ciencia cubana.

Vestidos de gala en un salón de luces blancas con banda de ceremonia, uno vuelve atrás. A la noche en que Guillén recibió los primeros resultados del estudio clínico fase I de Abdala; al día en que Dagmar dijo: “Soberana es más que un candidato vacunal, Soberana es un país”; y a las vacaciones de Yury que nunca llegaron.

Hace unos días el periódico Adelante le preguntaba a Pimentel Vázquez qué significa para él ser Héroe del Trabajo. “Como decía al inicio, he tenido la oportunidad de haber estado en el lugar y en el momento preciso, y de aglutinar a un grupo de personas excelentes, brillantes y conducirlas a los resultados que hemos hablado. La imagen que tengo es como si fuera un río, corriente abajo, donde van muchos peces en condición de héroes del trabajo y tiran el anzuelo y fortuitamente soy yo uno. Lo interpreto y lo interiorizaré siempre como un reconocimiento a las tantas personas que han logrado estos resultados”, respondió.

Hoy, minutos antes de ser condecorado, el director adjunto del Instituto Finlay de Vacunas (IFV), Valdés Balbín, nos dijo que este título lo recibe a nombre de muchas personas. “Llevamos un año y medio trabajado de manera muy intensa. Nos unimos todos ante un llamado que recibimos de la Patria y consideramos que respondimos a la altura. Le llevamos a nuestro pueblo y a nuestros niños salud, que es lo que más nos mueve y feliz nos hace”.

“Los que vamos a ser condecorados sentimos que somos una parte pequeñita de ese gran colectivo que convirtió los resultados existentes en parte del combate contra la covid-19. El Cigb es un colectivo héroe del trabajo”, añadió Marta Ayala Ávila, directora General del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (Cigb).

En ese sentido, la directora de investigaciones del Centro de Inmunología Molecular (Cim), Belinda Sánchez Ramírez, apuntó que esto es fruto del trabajo de “muchísimas personas que hoy no están aquí. Somos cientos de personas de varias instituciones trabajando juntas. Lo que tenemos que sentir es la satisfacción de que la ciencia cubana respondió al llamado y a la necesidad que teníamos”.

Tin Cremata dijo hace un tiempo a Cubadebate: “yo no trabajo, sino que juego en pandilla, y prorrogo todos los días la porfía en el parque de mi infancia”. Hoy a estos 57 científicos los reconocen por su trabajo, pero ellos no trabajan. Hacer vacunas, y salvar, es su pasión.

(Tomado de Cubadebate)

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