¡CINE MÓVIL EN LOS BARRIOS! CUANDO ELLOS SONRÍEN Y DISFRUTAN… TODO ESTÁ BIEN
Hay tardes en que La Esquina hace una pausa necesaria. No para alejarse de la realidad —que siempre estará aquí— sino para mirarla desde otro ángulo: el de la cultura que resiste, que educa, que une. Hoy les traigo una conversación que me alegró el día, y estoy seguro de que a ustedes también.
Lidice Guridi Ramos, promotora del ICAIC, lleva el cine genuinamente cubano a los barrios de La Habana. Esta mañana, la Circunscripción 18 del Consejo Popular Colón-Nuevo Vedado, en Plaza de la Revolución, fue escenario de algo hermoso: niños y familias disfrutando en plena mañana de copias restauradas de Elpidio Valdés, videoclips de Animados ICAIC y otras propuestas que huelen a Cuba de verdad. Le pregunté qué significa ver esas caritas iluminadas por la pantalla. Esto me respondió.
Daniel: Lidice Guridi Ramos, bienvenida esta tarde a La Esquina de Razones. Usted promueve en el ICAIC llevar el cine genuino cubano a los barrios de La Habana. Hoy nos trae la alegría de la actividad en la Circunscripción 18 del Consejo Popular Colón-Nuevo Vedado, en Plaza de la Revolución, donde los más pequeños y sus familias disfrutaron de copias restauradas de los animados Elpidio Valdés, videoclips musicales de Animados ICAIC y otras propuestas. ¿Qué significa para usted ver esas caritas iluminadas por la pantalla en plena mañana?
Lidice: Gracias, Daniel. Es una emoción indescriptible. Cuando los niños ríen con las aventuras de Elpidio Valdés, cuando aplauden y cantan con los animados del ICAIC, sentimos que estamos cumpliendo una misión profunda: llevar cultura viva, auténtica y nuestra a donde más se necesita. No es solo entretenimiento; es sembrar identidad, valores y alegría en medio de las dificultades.
Daniel: Para contextualizar a nuestros oyentes, recordemos que el Cine Móvil no es algo nuevo. Nació con la Revolución. ¿Cómo surgió esta experiencia y por qué el ICAIC la retoma con fuerza hoy?
Lidice: Exacto. El Cine Móvil nació en los primeros años de la Revolución, concretamente a finales de 1961, por iniciativa de Héctor García Mesa de la Cinemateca de Cuba y con el impulso del ICAIC, fundado en marzo de 1959. Eran unidades móviles —camiones, proyectores, generadores— que llevaban el cine a las zonas más apartadas, a las montañas, al campo y a los barrios. Era una herramienta revolucionaria para educar, entretener y unir al pueblo a través de la cultura. Llevaban noticieros, documentales, animados y largometrajes cubanos a quienes nunca habían visto una película. Fue una de las grandes sagas culturales de la Revolución: democratizar el acceso al arte. Hoy lo retomamos porque, en las actuales circunstancias de restricciones energéticas y económicas, el Cine Móvil cobra un valor aún más elevado. Llevamos proyecciones con soluciones alternativas de energía, llegamos a las comunidades y ofrecemos un espacio de encuentro, distracción sana y orgullo nacional. Es resistencia cultural.
Daniel: ¿Por qué es tan importante priorizar esta actividad a las puertas del verano, en barrios como Colón-Nuevo Vedado?
Lidice: Porque la cultura no es un lujo, es una necesidad del alma. En tiempos complejos, donde las dificultades materiales pesan, el cine cubano genuino —como Elpidio Valdés, símbolo de nuestra historia y picardía— alimenta el espíritu, fortalece la identidad y genera cohesión comunitaria. Cuando las familias se reúnen alrededor de la pantalla, se crea un espacio de felicidad compartida que contrarresta el individualismo y las carencias. Los niños sonríen, los padres reviven su infancia, y eso vale oro. No podemos permitir que el consumismo cultural foráneo llene el vacío. El cine nuestro educa, entretiene y defiende nuestra soberanía cultural.
Daniel: Ustedes realizan una ardua labor llevando este cine a los barrios. ¿Qué mensaje le daría a otros promotores culturales y a las familias cubanas?
Lidice: Les exhorto a abrir las puertas de sus comunidades, a unirse a esta iniciativa. Cubacine ICAIC no se detiene: llegar a las comunidades para alegrar corazones será prioridad. Invito a las familias a participar activamente, a proteger estos espacios y a valorar el cine cubano como patrimonio vivo. A los jóvenes promotores: únanse, organicen, lleven la cultura a cada rincón. Porque cuando los niños sonríen y disfrutan con nuestras historias, todo está bien. Eso significa que estamos construyendo un pueblo más culto, más unido y más resistente. ¡Por el cine cubano, por Cuba que es cultura!
Daniel: Gracias, Lidice, por esta labor tan hermosa y tan necesaria. Que el Cine Móvil siga iluminando barrios y corazones.
Lidice Guridi Ramos: Gracias a ustedes. ¡Seguimos en los barrios, con el cine y con el pueblo!
Fuente: Perfil de Facebook Razones de Cuba