En Cuba: MICS7, la encuesta que pone alma a las estadísticas
Hay una cartografía que se dibuja con el eco de las voces que habitan cada casa. Y en Cuba, esa labor de orfebrería estadística ha cobrado vida nuevamente a través de la séptima ronda de la Encuesta de Indicadores Múltiples por Conglomerados (MICS7).
El proceso, que constituye una de las herramientas más robustas a nivel global para entender la realidad de la infancia y la adolescencia, al momento de redactar estas líneas casi concluía la etapa de recolección de datos, para transitar a la consolidación de la información tras el intenso despliegue de campo.

Liderada en la Isla por la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) con el acompañamiento técnico y financiero de UNICEF que la impulsa, esta investigación ya ha sido implementada en más de 120 países desde su creación en la década de 1990, y permite obtener datos comparables sobre la situación de niñas, niños y mujeres. Pero la meta no es buscar números, sino pulsos que definen el bienestar de las familias.
Según explica UNICEF, esta encuesta constituye “la fuente más completa y especializada de información” sobre infancia, adolescencia y mujeres, al integrar indicadores sociales, económicos y de derechos humanos en una misma medición.

El despliegue, comenzado en la Isla a finales de 2025 con la capacitación de especialistas, ha recorrido el país con el objetivo de tocar a la puerta de aproximadamente 12 000 hogares.
De acuerdo con esa organización de Naciones Unidas para la infancia, los equipos de encuestadores han navegado por cuestionarios que superan los 250 indicadores.
Entre los temas que aborda esta séptima ronda destacan Salud materno-infantil y nutrición, Educación y desarrollo en la primera infancia, Acceso a agua potable y saneamiento, Violencia contra mujeres y niños, Salud mental y bienestar, e Impacto de factores ambientales.
Una de las novedades de esta edición en Cuba es la incorporación de pruebas de calidad del agua a nivel de hogar y variables de salud mental, lo que amplía significativamente su alcance analítico.

No se trata de un inventario de carencias, sino de recolección de evidencias que permita leer el presente para corregir el futuro, especialmente en un contexto donde la resiliencia infantil frente al cambio climático y la salud mental han ganado un protagonismo inédito en los nuevos módulos de la encuesta.
El rigor de la cifra y el cierre del ciclo
Luego de iniciar la recolección de datos en los últimos meses del año pasado, el trabajo de campo ha alcanzado su etapa final en el cierre de este cuatrimestre de 2026. Según los reportes de avance de la propia ONEI (https://www.onei.gob.cu/node/2951), la labor puerta a puerta se encuentra prácticamente concluida, dando paso a la limpieza de bases de datos y al procesamiento analítico.
Este tránsito de la tablet del encuestador al servidor central es el que garantiza que la información recogida sea transparente y comparable internacionalmente, cumpliendo con los estándares del Programa Global MICS coordinado por UNICEF a nivel mundial.

Se estima que el proceso de validación y análisis de esta montaña de datos se extienda durante los próximos meses. De acuerdo con la planificación habitual de estas rondas, la presentación oficial del informe final y la publicación de los resultados detallados se proyectan para finales de 2026 o los primeros meses de 2027.
Será entonces cuando el país disponga de una fotografía nítida y actualizada, libre de suposiciones, que servirá de base para el monitoreo de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Este lapso de espera será un periodo de destilación científica donde cada respuesta es verificada para asegurar que el espejo en el que se mire la sociedad cubana sea lo más fiel posible a su realidad.
Del espejo a la brújula
La utilidad perspectiva de la MICS7 trasciende el mero archivo documental. Estos datos se convertirán en la brújula para el diseño de programas de protección social y salud pública.
Al identificar brechas de equidad y vulnerabilidades específicas, el Estado y las agencias internacionales pueden dirigir recursos donde más se necesitan, optimizando cada inversión en la infancia.

La riqueza de la encuesta, que ya cuenta con una sólida trayectoria en Cuba desde su segunda ronda en el año 2000, radica en su capacidad para desagregar datos por regiones, niveles educativos y estratos económicos.

En última instancia, la MICS7 es una apuesta por la soberanía del conocimiento. En un mundo saturado de percepciones, el dato duro, obtenido bajo estrictos protocolos éticos y de confidencialidad, se erige como el único suelo firme sobre el cual edificar leyes y estrategias.
Al concluir este ciclo, Cuba no solo habrá cumplido con un compromiso internacional, sino que habrá renovado, también con esta alternativa, su pacto con las generaciones más jóvenes, asegurando que cada política pública tenga como fundamento la realidad que alienta tras cada puerta abierta por los encuestadores.
Fuente: Cubasi