José Martí: Consideraciones sobre el respeto a la democracia
En sus cartas, discursos y trabajos periodísticos José Martí trató acerca de la importancia de garantizar el ejercicio de los derechos de los seres humanos y de los países e hizo referencia, además, a conceptos muy importantes de carácter político, como lo referido, por ejemplo, al establecimiento de una República, auténticamente democrática, que tuviera como ley suprema el respeto a la dignidad plena de los seres humanos.
En un trabajo reflejado en la Revista Universal, de México, el 7 de marzo de 1876, Martí expresó que nada era tan justo como la democracia puesta en acción.
No fue el término democracia, para él, un concepto abstracto, sino que se basó en el ejercicio de una serie de derechos que se debían respetar y propiciar que se hiciera realidad en el quehacer cotidiano de los ciudadanos.

Martí comentó que el mejor modo de defender los derechos era conocerlos bien, y aseguró que así se tiene fe y fuerza, y toda nación sería infeliz en tanto que no se dedicara a la educación de todos sus hijos.
Igualmente en otro de sus trabajos publicados en las páginas de la mencionada Revista Universal, en su edición correspondiente al 18 de junio de 1875, había manifestado que en el hombre existe la fuerza de lo justo, y eso constituía el primer estado del Derecho.
Y agregó seguidamente: “Al conceptuarse en el pensamiento, lo justo se desenvuelve en fórmulas: he aquí el Derecho natural. Y al realizarse en la vida, las fórmulas se desenvuelven en aplicaciones, la concurrencia de derechos crea derechos especiales...”.
También Martí opinó que los sistemas políticos en que domina la fuerza crean derechos que carecen totalmente de justicia, y el ser humano, que tiende a la independencia y al concepto de lo justo, “forma en sus evoluciones rebeldes hacia su libertad oprimida y esencial, un conjunto de derechos de reconquista, derechos medios, derechos parciales, que producen la jurisprudencia, la ciencia de la aplicación de las fórmulas, lo que bien pudiera llamarse justicia de aplicación y relación”.
También en otro de los materiales por él publicados en México, en este caso, el 11 de junio de 1876, precisó que de nada serviría la libertad y el derecho, si estos no se ejercieran.

Él afirmó, además, que en los pueblos libres el derecho ha de ser claro y en los pueblos dueños de sí mismos el derecho ha de ser popular. Esto lo reflejó en el trabajo Los códigos nuevos, publicado en abril de 1877 durante su estancia en Guatemala.
Martí consideró que los derechos se toman, no se piden; se arrancan, no se mendigan. Este planteamiento, por ejemplo, lo hizo aquí, en La Habana, el 21 de abril de 1879, cuando habló en un banquete en honor de Adolfo Márquez Sterling, efectuado en los altos de la Acera del Louvre.
Al año siguiente, en un encuentro sostenido con emigrados cubanos residentes en Nueva York, el 24 de enero, resaltó que los grandes derechos no se compran con lágrimas, sino con sangre.
En esa intervención, que suele ser identificada como Lectura en Steck Hall, Martí aseguró: “Cuando una aspiración es justa; cuando se la ha alimentado en silencio largo tiempo; y cuando se expone una existencia miserable para lograrla,- para evitar que triunfe una solución que sólo tendría de aceptable la razón que la había engendrado es necesario favorecer y apresurar el logro del propósito justo. Y así tendremos derecho, como tenemos los que alentamos la revolución, a la gratitud de aquellos que podrían justamente mirarnos con odio”.
En torno a la importancia de los derechos y el desarrollo de la democracia en los países para garantizar la vida plena de los pueblos José Martí trató en otros trabajos y discursos en el transcurso de su existencia, los cuales compartiremos en próximos trabajos en esta sección del Portal del Ciudadano de La Habana.
(Por Osmar Pérez-Galdós, del Equipo de Gestión de Contenidos del Portal del Ciudadano de La Habana)
Fuentes: Obras Completas de José Martí
(Fotos tomadas de Internet)