Un plan genocida que recuerda la Reconcentración de Weyler
Con mucha razón y argumentos el historiador, escritor y director del programa televisivo MARCAS, Ernesto Limia Díaz, ha señalado por estos días que el plan genocida de EE. UU. contra Cuba es como volver a la reconcentración de Weyler de 1895.
En varios escenarios y medios de comunicación el destacado académico, miembro de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), ha subrayado que tras la agresión del pasado 3 de enero contra la República Bolivariana de Venezuela, el presidente Donald Trump ha puesto a nuestro país en su mirilla, y en tal sentido el día 29 del citado mes emitió una nueva orden ejecutiva declarando un "estado de emergencia nacional" debido a la “inusual y extraordinaria amenaza” que la isla supuestamente representa para Estados Unidos.
El inquilino de la Casa Blanca declaró que su administración le impondría aranceles punitivos a cualquier país que enviara petróleo a Cuba, además de amenazar con imponerle un bloqueo naval para cortarle completamente tan vital suministro.

Tanto las autoridades cubanas como gobiernos, instituciones, personalidades y personas de bien común han rechazado la nueva escalada imperialista, que sin dudas agravará la crítica y compleja situación que enfrenta el país, principalmente como consecuencia de la guerra económica, comercial y financiera impuesta desde hace 67 años.
Por supuesto las restricciones con el combustible han impacto en la paralización o reducción de importantes actividades económicas y sociales, en el incremento de las penurias, de los apagones y la escasez de alimentos, medicamentos y otros recursos vitales, lo cual ha obligado al Estado adoptar medidas de ahorro y emergencia en todo el archipiélago.
El recuerdo de la Reconcentración de Weyler
"No conocemos la palabra rendición y por ello Trump se ha propuesto reeditar la vergonzosa página de la Reconcentración de Weyler, dispuesta por aquel general español para rendir por hambre a nuestro pueblo ante su incapacidad de derrotar al Ejército Mambí en el campo de batalla", escribió Limia en su página de Facebook.
Precisamente de manera oficial el 16 de febrero de 1896, hace ahora 130 años, Valeriano Weyler asumió su mando en Cuba con 200 000 efectivos de las tres armas, junto a 100 000 voluntarios y cubanos traidores, lo que estableció una proporción aproximada de un soldado por cada 5 habitantes, incluyendo mujeres, niños y ancianos.
Contra los patriotas alzados en armas el 24 de febrero de 1895, España envió a La Habana a ese alto jefe militar, quien para evitar el apoyo de los campesinos a la insurrección aplicó una reconcentración forzosa en pueblos y ciudades de casi toda la población rural, condenada así a sobrevivir en lugares sin las mínimas condiciones de vida y bajo una implacable represión.
De acuerdo con cálculos moderados, más de medio millón de cubanos sufrieron los horrores de aquellos “campos”, una cantidad extraordinaria para la población de entonces, alrededor de su cuarta parte.

La cifra de vidas segadas se estima por encima de las 300 000, muchas de ellas mujeres, niños y ancianos, víctimas del hambre, las enfermedades y la represión. A pesar del genocidio, el Ejército Libertador adoptó nuevos métodos de abastecimientos y siguió fortaleciéndose con la incorporación de centenares de patriotas, que llegaron a costas cubanas en expediciones o se trasladaron a la manigua desde el campo y las propias ciudades, en medio del terror impuesto por la metrópolis.
"Siempre hemos tenido carencias y dificultades complejas. Hemos tenido que funcionar en medio de vicisitudes, de imposiciones y de presiones que no se le imponen a nadie en el mundo, y mucho menos de una manera tan prolongada”, dijo en su reciente comparecencia especial ante representantes de la prensa nacional y extranjera, el Presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez.
En este sentido, afirmó que el colapso está en la filosofía imperial, pero no en la mentalidad de los cubanos.
Como afirmó el historiador y escritor Ernesto Limia Díaz, "no nos pueden perdonar que a pesar de todas las dificultades se nos tome como brújula moral, y el espíritu de revancha los lleva a actuar con saña genocida".
Autor: Fidel Benito Rendón Matienzo, del Equipo de Contenidos del Portal del ciudadano de La Habana
(Fotos tomadas de Internet)