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Estos son tiempos de Baraguá

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Por : Reina Turro Caró.

Homenaje al sin sentido, fruto de la prepotencia alimentada por las ansias de dominación frustradas del Gobierno de Estados Unidos de Norteamérica hacia Cuba y consecuencia de las manipulaciones de una mafia anticubana resentida por sus ambiciones truncas y sueños irrealizables, es la Ley Helms-Burton.

La activación de sus capítulos III y IV y las últimas restricciones de viajes son empeños de la actual Administración de la Casa Blanca para recrudecer el bloqueo económico, comercial y financiero, intimidar al empresariado extranjero para que no invierta en Cuba e incidir de manera negativa en el comercio, el turismo y la economía en general, pretendiendo así asfixiar a la Revolución Cubana y doblegar al pueblo.

Ilógica, irracional y violatoria del Derecho Internacional es en sí misma esa legislación, con la cual el Imperio aspira a implantar regulaciones fuera de sus fronteras en una nación soberana, disposiciones  que Cuba como país independiente no acepta ni acogerá jamás.

Las demandas que surjan amparadas en la Helms-Burton solo conseguirán atiborrar de documentos y trámites los tribunales en el territorio norteamericano, sin que lleguen a desenlace alguno.

No es la primera vez que el Gobierno de Washington pone en práctica una política injerencista contra la Mayor de las Antillas, recordemos la Enmienda Platt aprobada por el Congreso de Estados Unidos, firmada por el Presidente William McKinley e impuesta al texto de la Constitución de 1901 como condición para la retirada de sus tropas del territorio cubano.

Después del triunfo revolucionario del primero de enero de 1959 a la fecha han sido muchos los intentos injerencistas desde la Casa Blanca, abiertos y prepotentes la mayoría de ellos, otros disfrazados de buena voluntad, y todos concluyen de la misma manera: con el rechazo contundente del Gobierno y el pueblo cubanos.

Son otras las condiciones y otros los tiempos, el Presidente Donald Trump debería tomarlas en cuenta: Somos un país libre, independiente, soberano, un pueblo revolucionario e instruido, dueño de su propio destino y con un Gobierno de los humildes y para los humildes.

Somos una nación con una historia para respetar, fortalecida, además, por legados como los de Carlos Manuel de Céspedes, José Martí, Antonio Maceo y el líder invicto Fidel Castro Ruz, con toda una escuela en el enfrentamiento a la guerra ideológica y de subversión de las sucesivas administraciones norteamericanas y con un objetivo de desarrollo donde volver al capitalismo no tiene cabida.

Estos no son los tiempos de la Enmienda Platt, ni de gobiernos entreguistas y doblegados, estos son tiempos como los de Girón y Baraguá, en los que el pueblo junto al Gobierno y al Partido Comunista de Cuba defiende sus conquistas, sin espacios para la Ley Garrote. A Trump como a Martínez Campos: Con la Ley Helms-Burton no nos entendemos.(Radio Ciudad de La Habana)

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